El viaje de la neurona de Flyppy

LR-7709_DxOFP

Este sábado 27 de febrero di una charla titulada “¿Para qué nos sirve la mente?” en el Pub Fitzpatrick de Murcia, invitado por mis muy queridos amigos de la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia, entre ellos Margarita Tortosa, Txema Campillo, Mariajo Moreno, Juani Madrid, Santi Campillo, Isidoro Martínez, Dani Torregosa, Jose M. López Nicolás, y muchos más.

La charla salió de maravilla. El bar estaba lleno de gente con las neuronas de punta y con muchas ganas de aprender y de pasar un buen rato.

LR-7628_DxOFP

En primera fila se pusieron los más jóvenes, que eran precisamente quienes más neuronas portaban en el interior de sus cráneos, ya que todos vamos perdiendo unidades y masa neuronal con el paso del tiempo. Cosas de la vida.

LR-7631_DxOFP

El asunto es que, al final de la charla, mis amigos de ADCMurcia me tenían una sorpresa muy pero que muy especial: ¡una escultura! Una obra de hierro, vidrio y piedra, realizada por el escultor Flyppy exclusivamente para la ocasión. La pieza mide 70 cm de alto, 30 cm de anchura máxima y pesa 11 kg. Me la entregaron esos mismos niños, llenos de neuronas e ilusión. Un regalo excepcional.

LR-7707_DxOFP

Después de la charla llevamos la escultura a mi habitación del hotel, al tiempo que comentábamos cómo iba a hacer para transportarla en el avión de vuelta a Compostela. Había venido únicamente con una pequeña mochila que va conmigo en la cabina del aparato. Pero la neurona, esa pedazo neurona… ¿Me la dejarían llevar en la cabina? Teníamos nuestras dudas. Nos fuimos a dormir con todas esas dudas navegando por la cabeza. Quedamos en que a la mañana siguiente Jose me recogería, me llevaría al aeropuerto y ya veríamos qué pasaba.

LR-7706_DxOFP

Me desperté con ganas de solucionar ese pequeño problemilla neuronal de 11 kg y 70 cm cuanto antes, así que salí a pasear por Murcia, un domingo por la mañana, con casi todos los locales cerrados, en busca de uno de esos sitios que siempre están abiertos y que venden de todo. La mañana era fría; sí, en Murcia, fría.

LR-7528_DxOFP

LR-7545_DxOFP

Las calles estaban semidesiertas y las tiendas cerradas. No encontré ningún sitio de esos siempreabiertos. Así que me acerqué a un taxista y le dije: tengo que encontrar una maleta rígida para llevar un chisme, ¿a dónde puedo ir?, ¿me puede llevar?

El taxista, desde luego, aceptó pasearme por Murcia en busca de la maleta. No había problema, “hay unos supermercados chinos muy grandes por allá”. Y allá fuimos. Y estaban cerrados. ¡Cerrados los chinos! Mis esperanzas maleteras se esfumaban poco a poco. “Bueno, cerca de la estación de autobuses hay una tienda de marroquíes que también vende de esas cosas”, me dijo el taxista. Y para allá fuimos. En este segundo allá sí que tenían la tienda abierta. ¡Bien! Y además tenían maletas. ¡Bien! Eemmm… solo dos maletas rígidas: una enorme y cara, y otra del tamaño adecuado y… rooosa. Hermosa y rosa. Fue un matrimonio de conveniencia a primera vista.

Compré la maleta y nos fuimos el taxista y yo todos felices. El hombre, después de dar un montón de vueltas por Murcia, ya se había solidarizado con mi causa y respiró aliviado cuando encontramos la maleta rosa. Hela aquí, en el hotel, dispuesta a engullir y proteger la neurona de Flyppy:

LR-

La neurona se ajustaba perfectamente al tamaño de la maleta. Una sincronización cósmica de esas. La embalé y arropé con calma y cuidado.

LR--2

Luego pasé el resto de la mañana con Jose, que me enseñó algunos de sus rincones personales de Murcia. Charlamos y charlamos y charlamos. Hasta que me depositó en el aeropuerto. Ahí iba yo, con una inesperada maleta rosa que portaba el magnífico regalo que había recibido de mis amigos de ADCMurcia.

LR--3

La señora de facturación convino conmigo en que la maleta era muy bonita y en que pesaba menos de lo que aparentaba. “Es que lleva solo una cosa, una escultura, mis amigos de Murcia, que son así”. El sistema digestivo del aeropuerto engulló la neuromaleta y Jose y yo nos largamos para seguir charlando un buen rato.

El avión despegó del aeropuerto de Alicante-Elche justo antes de que llegara una tormenta de lluvia. Tomé una instantánea de la tormenta avanzando de manera inexorable hacia el sediento palmeral de Elche:

LR-7687_DxOFP

Los intestinos del aeropuerto Compostelano me devolvieron la neuromaletrosa, que conservaba su gracia y su color. ¿Habría llegado bien la escultura de Flyppy?

LR--4

Llegué a casa nervioso. Cada uno de nosotros pierde, de promedio, una neurona cada segundo. Pero no estaba dispuesto a perder esa neurona tan especial. Abrí la maleta, retiré los papeles y, ¡sí!, había llegado en perfecto estado.

LR--5

Ahora descansa en el salón de casa. Bueno, descansa relativamente. En el poco tiempo que lleva en casa ya ha establecido varias conexiones sinápticas con los libros del salón y también ha generado esta entrada en “vagamundeando”, blog que llevaba un tiempo dormido. ¿Cuántas otras cosas se atreverá a hacer?

LR-7705_DxOFP

LR-7703_DxOFP

Gracias, amigos de Murcia.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Aterrizaje en el corazón del mundo

LR-08604_DxOFP

Este es otro microadelanto, otro pequeño fragmento del libro que estoy rematando sobre nuestra vuelta al mundo:

“En el resto de países que visitamos en este viaje, siempre dedicábamos varias tardes antes de cambiar de frontera a informarnos sobre la historia, la sociedad y la naturaleza del siguiente país. En algunos casos leíamos también novelas que reflejaban de alguna manera la sociedad que nos íbamos a encontrar. Sin embargo en Vietnam no lo hicimos, esencialmente porque Eli ya había estado allí y en este caso fue ella la que me introdujo en los usos y costumbres de Vietnam.

Viajamos desde Singapur hasta Hanoi el 5 de julio, en un avión azul de Vietnam Airlines, sobrevolando parte de Camboya y su capital, Nom Pen, que se veía allá abajo abrazando a un Mekong sinuoso y teñido de rojo por la tierra que las lluvias habían arrancado a los montes. El cielo de aquella tarde de verano estaba salpicado de nubes altas de tormenta, que a veces veíamos descargar bajo nosotros, desde el puesto privilegiado de la ventanilla del avión. En algunas ocasiones en que las posiciones del avión, de la nube con su tormenta y de Sol se ajustaban con el ángulo correcto, el chaparrón que veíamos a lo lejos se vestía con fugaces arcoíris.

LR-07757_DxOFP

A pesar de todo lo que me había contado Eli sobre Hanoi, el meneo mental que llevé al pasear por primera vez por sus calles fue de lo más refrescante y sorprendente. Las casas abigarradas y calles retorcidas de la parte antigua de Hanoi sostenían un jolgorio extraordinario y un sin fin de motos, vendedores ambulantes y gente. Mucha gente moviéndose continuamente de un lado para otro, vendiendo en las aceras cualquier cosa vendible, durmiendo en posturas y lugares inverosímiles, todo ello acompañado por el calor, la humedad y las luces de neón. Parecía que habíamos caído en el corazón del planeta, en el punto exacto en que se fabrica la gente y a partir del cual comienza a diseminarse por el mundo a bordo de sus motos, parándose a descansar en cualquier lugar, durmiendo o comiendo pho –una popular sopa de fideos, carne y verduras– en las motos, las aceras y los portales. Allí, en el centro del mundo, la humanidad vivía frenéticamente sus primeros instantes después del Big Bang, en un universo todavía muy caliente y desorganizado.”

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Los nuevos inquilinos

LR-2881_DxOFP

‘Cybèle’ es una escultura de Auguste Rodin que puede verse en el Victoria and Albert Museum de Londres. Hace unos días me quedé sentado delante de aquella diosa de la naturaleza. Lo sorprendente es que a su lado había una mujer en actitud de preocupada reflexión, un ‘pensador’ de Rodin de carne y hueso. No sé qué pasaba por la cabeza de aquella mujer. La escena me atrapó durante un buen rato. Además de una fotogénica casualidad, me pareció una buena representación de la destartalada sociedad que hemos construido en los últimos tiempos en Europa: la madre naturaleza descabeza y, ante ella, un ser humano dándole vueltas sabe dios a qué.

Londres, esa cebolla cosmopolita, ha sido siempre un lugar de destino para almas de todas las latitudes. Y ahora, con la crisis, se ha revalorizado una emigración que parecía desaparecida: la que proviene de la propia Europa; de Italia, Grecia, España… “emigrantes como los de antes”, me dice Nacho, un buen amigo asturiano que lleva varios años trabajando en Londres para la ONG Oxfam. Nacho vive en un lugar muy peculiar, el lugar que me ha animado a contar esta historia: él y otras 16 personas habitan lo que en su día fue un centro de día para enfermos mentales. El último sábado de mayo celebraron una barbacoa y nos invitaron a pasar por allí. Fue una jornada inolvidable.

LR-3017_DxOFP

Para llegar a la casa de Nacho y sus colegas hay que ir hasta Herne Hill, un barrio al sur de Londres en el que no hay bancos, ni telepizzas, ni turistas. En el túnel para peatones que pasa por debajo de la estación del tren de cercanías, han puesto un piano a disposición del que pase por allí. Aunque estaba lleno de pintadas y su aspecto no prometía mucho, sus tripas sonaban bien. En el tiempo que deambulamos cerca del piano, pasó un grupo de chicos que se paró a tocarlo. Un monopatín, los ojos clavados en el smartphone,… la cosa no prometía mucho, pero me equivoqué: el joven que se puso a acariciar las teclas tocaba de maravilla. Fue la banda sonora con la que nos despedimos de la estación, caminando hacia el centro para enfermos mentales. No sería el único piano de la jornada.

Justo antes de llegar a nuestro objetivo, pasamos al lado de una iglesia Baptista con un artilugio poco habitual: un recolector de armas. Puedes depositar allí tus instrumentos y, como recompensa, te llevas gratis una biblia, un cómic y otros regalos. Literatura fantástica para el desasosiego.

LR-3021_DxOFP

Finalmente, llegamos a la curiosa morada de nuestros amigos. Por fuera, el antiguo Holmhurst Day Centre es un sitio bonito, situado en un agradable barrio de viviendas unifamiliares forrado con árboles. Hace ahora un año Nacho se enteró de que una empresa alquilaba las 12 habitaciones que antes daban cobijo a los enfermos, y se fue para allá. Fue el primer inquilino. Pasó la primera semana viviendo solo en aquel sitio. Un sitio bonito, sí, pero demasiado grande para uno solo.

LR-3065_DxOFP

La tarde que nosotros llegamos se respiraba en el lugar un ambiente genial. Los nuevos inquilinos no son enfermos mentales, sino británicos y emigrantes europeos que buscan una vivienda en Londres a un precio decente. Gente joven y con ganas de hacer cosas. “Tenemos dos músicos, una escritora, una bailarina, un coreógrafo y dos ingenieros de sonido”, me cuenta Nacho. Y cocineros, ¡un montón de cocineros!

LR-3023_DxOFP

Por alguna razón, entre los habitantes de aquel sito ganaban por mayoría los dueños de los fogones. Estaban por ejemplo Marco (de Cerdeña) y Mirco (de Emilia-Romaña), cada uno con su pequeño negocio gastronómico londinense. Lo primero que hicimos al poco de llegar fue probar la excelente sopa que había hecho Mirco.

LR-3084_DxOFP

Nos encontramos también con Javier, compañero de Marco en los fogones, un cocinero y pequeño empresario de Alcossebre (Castellón), que pasa la temporada veraniega en el negocio que tiene en su pueblo, pero luego se marcha a Londres para completar los otros meses del año. Con Javier compartí un poco de vino tinto y una interesante conversación sobre su trabajo, que le hace estar aquí y allá continuamente, cocinando para los ingleses de Inglaterra y para los de la costa mediterránea. Al menos, eso sí, su inglés mejora día a día.

LR-3047_DxOFP

Entre el grupo de inmigrantes sardos estaba también Roberto, que trabaja en una de las carnicerías más exclusivas de Londres, la que tiene el chef Jamie Oliver cerca de la catedral de St. Paul. Supongo que eso explicaba que la carne que iba saliendo de la barbacoa estuviera de miedo.

LR-3113_DxOFP

Ahora que el antiguo centro para enfermos mentales tiene todas sus habitaciones completas, ocupadas por los nuevos inquilinos, el sitio resultaba acogedor. Todo lo acogedor que puede ser un sitio así. En un momento de la tarde le pregunté a Nacho por el baño:

- sigue por ahí, después de la cocina, hay unos catorce todos seguidos -me dijo.

No eran catorce, pero sí, había baños suficientes para no tener que hacer cola. Al menos alguna ventaja tenía que tener.

Pero, ¿cómo había ido a parar toda esa gente a vivir en un sitio tan peculiar? Se trata de una solución que están adoptando en el Reino Unido, importada de Holanda: permitir que los edificios vacíos -que no abandonados- sean ‘ocupados’ por personas que buscan un lugar barato -y normalmente bien situado- en donde vivir, a cambio de una cuota -no le quieren llamar alquiler-. El formato se llama “property guardianship” y con el todos quedan más o menos contentos: los propietarios del edificio mantienen las instalaciones más cuidadas de lo que estarían si el edificio se mantuviera vacío, además le sacan unas pelas, y los inquilinos tienen un sitio decente para vivir… mientras no los inviten a marcharse en cuanto los dueños decidan hacer algo con el edificio. Esto es lo que, según parece, va a pasar pronto con el antiguo centro para enfermos mentales, que será reformado para convertirlo en un centro de enseñanza para personas con discapacidad.

Por correoe, Nacho me da más detalles: “Aquí en Londres se habla de la ‘renting generation’, porque hay toda una generacion que nunca se podrá permitir el lujo de tener una casa en propiedad, con lo que esto no difiere mucho de una casa compartida. De hecho, se tiene la opinión de que es la última moda, el modo más ‘alternativo’ o ‘cool’ de vivir barato: mismo precio que una casa compartido con tres veces más espacio. Están saliendo muchos artículos en prensa, porque hay mucho ‘artista’ en ciernes que está escogiendo este modo de vida”.

Y así, a medida que le dábamos a la birra y la carne, nos fuimos dejando acoger por aquel lugar. Daba la impresión de que había sido abandonado a toda prisa, dejando atrás, sin borrar, parte de su vida anterior. En la cocina, por ejemplo, todavía permanece una pizarra con la lista de actividades para la jornada, probablemente la última jornada en que tuvo por allí a sus anteriores inquilinos. Los residentes actuales no la han borrado.

LR-3067_DxOFP

Y al lado de esa lista, contiguo a la cocina, un piano. Otro piano. Una máquina hacedora de música y transmisora de calor.

LR-3032_DxOFP

Entre charlas realmente interesantes, se fue haciendo de noche y nos fuimos comiendo la carne de Jamie Oliver. Ya en la penumbra, me asomé al balcón de la entrada principal. Había un tiesto roto que dejaba al descubierto las raíces de una planta marchita. Pensé en los antiguos inquilinos de aquellas habitaciones, en su mente rota, en las raíces de sus neuronas buscando un sentido a aquel mundo que se les ponía delante.

LR-3161_DxOFP

Nos marchamos y volvimos al siempre bullicioso centro de Londres. Al sitio en donde, todas las mañanas, los nuevos inquilinos de aquel edificio van a trabajar, junto a otros miles de jóvenes venidos de todas partes del mundo.

LR-3183_DxOFP

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Recordando un paseo por las Cataratas del Iguazú

Llevo varios meses escribiendo un libro sobre el viaje (voy despacio, tengo muy poco tiempo para dedicarle). En él relato nuestras peripecias, las anécdotas, las sorpresas y, sobre todo, la ciencia. Es esencialmente un libro de divulgación científica inspirado por todo aquello que fuimos viendo a lo largo de los 11 meses de ruta.

Hoy estuve relatando nuestro paso por las Cataratas del Iguazú, y me centré sobre todo en la historia geológica de ese monumento natural. Al final de ese apartado del libro traté de recordar los deliciosos paseos que dimos por aquel lugar, y lo relaté como sigue (es un pequeño adelanto del libro, en primicia):

LR-09018_DxOFP_PanFP50

Un vencejo de cascada a punto de atravesar una de las cascadas de las Cataratas del Iguazú. Su nido está detrás, en las rocas, protejido por la cortina de agua (pincha en la foto para verla con mayor resolución).

Ahora, imagina la escena: caminando por las pasarelas que bordean el río, el agua cae al fondo, tejiendo decenas de anchas cortinas blancas que se deshacen con estruendo contra las rocas del suelo. Entonces, parte del río se convierte en un fino spray que, ayudado por las corrientes de aire caliente, asciende unos metros, los suficientes para que los rayos de Sol generen un arco iris tras otro. Atravesando a toda velocidad los arcos de color, los vencejos de cascada avanzan decididos hacia las cortinas de agua, las atraviesan y desaparecen engullidos por las rocas. Ajenos a todo ese movimiento, varios lagartos overos de un metro de largo, forrados con una piel que parece formada por pequeños azulejos blancos y negros, avanzan lentamente por el borde del camino, sacando cada pocos segundos su larga y rosada lengua bífida para husmear el terreno. Entre la vegetación, de vez en cuando, aparece fugazmente un delicado colibrí color verde esmeralda que bebe el néctar de unas flores rojo rubí. Y arriba, observando el conjunto, decenas de buitres negros vuelan plácidamente en círculos, sin agitar las alas, dejándose mecer por el aire caliente.

Me ha dado por un párrafo así, en plan chimichurri.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Mañana llegamos a Compostela

Mañana, 1 de septiembre, cerraremos el círculo y llegaremos finalmente a Compostela.

Estaba previsto que el viaje durara un poco más, pero al no poder entrar en Rusia y recorrer ese país, esta última parte del viaje se ha acortado un poco. Realmente tenemos muchas ganas de llegar.

Hace un rato salí a dar un pequeño paseo por el centro de Londres y me acerqué a una de nuestras librerías favoritas en esta ciudad, Henry Sotheran. Es domingo y estaba cerrada, pero siempre me gusta ver su escaparate con libros antiguos de naturaleza y viajes. Allí compramos algunos de los viejos libros de nuestra biblioteca.

La calle estaba vacía y estuve allí un rato a solas con los libros. Y entonces ocurrió algo. Llegó un motero calle abajo, aparcó su potente máquina justo frente al escaparate y, con pasos firmes y decididos, se plantó delante del escaparate.

Yo di dos pasos atrás y me quedé viendo la escena. Era algo así como si nos estuviera viendo a nosotros, metidos en esa funda del motero viajero, regresando a esa librería que siempre visitamos en Londres después de un largo viaje.

DSCF0306-mod

Cuando me marché del lugar, el motero todavía seguía allí.

 

 

 

Publicado en Uncategorized | 10 comentarios

London, en blanco y negro

Londres, ese incansable hervidero humano que siempre sorprende, es la última etapa de este viaje. Ayer se nos mostraba así:

DSCF0252-mod2DSCF0157-mod2DSCF0250-mod2DSCF0266-modDSCF0142-mod

DSCF0242-mod

Publicado en Uncategorized | 6 comentarios

Copenhague y la evolución humana

DSC04344-mod

Los escandinavos que vivían en La Isla de las Focas (Selandia) allá por el año 1400 a.n.e., (comienzos de la Edad de Bronce) eran, como los egipcios, conscientes de la importancia de Sol para los diminutos seres humanos. Para resaltar su aparente movimiento incesante,  representaron al astro como un disco dorado a bordo de un carro tirado por un caballo. Para que la idea de movimiento quedase clara, dotaron además al caballo de cuatro ruedas, una por pata.

DSC04212-modEs una manera sencilla, hermosa y elegante de mostrar devoción hacia la bola de hidrógeno y helio que da vida al planeta Tierra. La figura puede admirarse en el Museo Nacional de Dinamarca.

Muchos años atrás, hace más de 5000 años, los habitantes de estas tierras ya habían mostrado que también tenían habilidades quirúrgicas. De nuevo al igual que los egipcios -y otros pueblos del planeta-, se atrevieron a hacer trepanaciones.

DSC04180-modImaginad la situación: un hombre joven -es el caso concreto de la imagen de arriba y de la foto siguiente- muestra signos de tener algo mal dentro de la cabeza -por ejemplo, le duele mucho-, o bien acaba de ser herido en la cabeza por el golpe que le ha atizado un enemigo. Entonces, con una herramienta de sílex, y sin anestesia, le cortan primero el cuero cabelludo. A continuación, y durante un buen rato -y seguimos sin anestesia-, le horadan el grueso y duro hueso del cráneo, hasta que queda a la visa la masa cerebral. Una vez “arreglada” la situación, retirando la causa del mal (un tumor, un coágulo, la punta de una flecha, etc), se envía al paciente para casa con la ventana abierta en la cabeza y se le recomienda reposo. No se le recetan analgésicos.

DSC04194-mod

Resulta sorprendente pero, en algunos casos, la cosa no salió mal del todo: se sabe que las personas que portaban los cráneos de arriba vivieron durante bastante tiempo después de la cirugía, debido a la cicatrización que muestran los bordes de la trepanación.

En esa misma época de la Edad de Piedra, los seres humanos ya habían mostrado repetidas veces un elevado sentido estético, incluso para elaborar instrumentos de guerra.

DSC04192-mod

Más tarde, a estas tierras de la actual Dinamarca llegarían los vikingos y, en el s X, juzgando que una esquina de Selandia era un buen lugar para montar un puerto pesquero, sembraron la semilla de lo que hoy es Copenhague.

El puerto pesquero y comercial floreció, se convirtió en la capital de Dinamarca y se llenó de elegantes casas y palacios. Una muestra de que la cosa iba bastante bien es esto:

DSC04342-mod

Se trata de la Rundetaarn (Torre Circular), terminada de construir en 1642. Galileo, que se murió ese mismo año, estaría encantado de poder visitar esta hermosa torre (si no pesara sobre él un arresto domiciliario de por vida impuesto por la iglesia católica), ya que fue construida para albergar en su cima un observatorio astronómico, el más antiguo de Europa.

DSC04337-modLa subida al observatorio se hace por una elegante e interminable rampa que culebrea por las tripas de la torre.

DSC04296-mod

Hoy en día la torre funciona también como observatorio turístico de la ciudad, y es un buen lugar para echar un vistazo a la Copenhague actual, supuestamente una de las mejores ciudades del mundo para vivir. Supuestamente… si no fuera por los largos, fríos y oscuros inviernos que se gastan por aquí arriba.

En cualquier caso, en verano es un sitio extraordinariamente delicioso, en todos los sentidos de la palabra. De manera opuesta a lo que ocurre en muchos lugares, en donde la gente que se cree elegante, rica y moderna circula con grandes coches que ignoran por completo la existencia de los peatones, en Copenhague los ricos y modernos van al trabajo en bonitas bicicletas que circulan por una ciudad en donde los peatones son sagrados.

DSC04335-modUna parte muy importante de la población se mueve en bicicleta. La ciudad es plana y tiene un trazado de carril bici al que se le da una importancia similar al espacio que usan los coches. Los ciclistas, por su parte, respetan escrupulosamente los pasos de peatones y los semáforos. Todo ello hace que pasear por Copenhague sea un placer. Placer que se incrementa si en el paseo uno dirige sus pasos hacia alguno de sus excelentes restaurantes.

DSC04434-modAdemás del ambiente, las calles y los museos, merece la pena visitar esta ciudad aunque sea únicamente para comprobar que en algunos sitios del Norte de Europa también saben comer de maravilla, además de diseñar sillas y pasar frío.

DSC04163-mod

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

Mongolia, un pueblo de supervivientes

DSC03516-mod

Los mongoles son gente dura, no tienen más remedio. Llevan toda la vida de aquí para allá, nómadas, soportando inviernos que bajan fácilmente de los -20 ºC y que a veces alcanzan los -50 ºC. Hoy, de sus 3 millones de habitantes, un 30 % sigue viviendo así. El resto se ha ido a las escasas zonas urbanas de un país prácticamente desierto, principalmente a Ulaanbaatar (Ulan Bator), la capital. Sobre el papel, Mongolia es un conjunto de desiertos y estepas en donde no vive casi nadie; sobre el terreno es un lugar precioso, poblado por gente muy amable, con la piel y el alma curtidas por el sol y el frío.

El héroe nacional es Chinggis Khan (léase “chingis-han”), artífice del Imperio Mongol, que dominó medio planeta entre los siglos XIII-XIV. Como es de rigor, Chinggis aparece en todos los billetes y en estatuas aquí y allá, incluida una gigantesca construida hace pocos años a las afueras de la capital.

DSC03291-mod

Las habilidades guerreras de los mongoles eran sobresalientes. No solo eran excelentes jinetes y arqueros -lo siguen siendo-, sino que inventaron todo tipo de artilugios para diezmar al enemigo, desde flechas que en su vuelo producían sonidos amedrentadores, hasta clavos dispuestos en forma de pirámide, que tiraban al suelo para frenar a los caballos enemigos.

DSC03828-mod

Y así, moviendo los marcos de sus vecinos, se hicieron con medio mundo, incluida China: en el s XIII el nieto de Chinggis, Kublai Khan, se convirtió en emperador de la dinastía Yuan -y se hizo amigo del mercader veneciano Marco Polo-.

Al ser un pueblo nómada, no han podido acumular y conservar en condiciones sus registros escritos históricos. Con todo, pueden verse algunas muestras de escritura tradicional mongola en su Museo Nacional (se escribe de arriba a abajo y de izquierda a derecha):

DSC03838-mod

En la actualidad, su escritura tradicional está casi desaparecida, debido a que en 1941 los gobernantes del Partido Revolucionario del Pueblo de Mongolia tuvieron la revolucionaria idea de sustituir su alfabeto tradicional por el cirílico -usado en el ruso-. Afortunadamente, hoy se enseña de nuevo en las escuelas, aunque no se use en la vida cotidiana.

5 días en Mongolia

En nuestro viaje le dedicamos únicamente 5 días a este país. Ahora, después de conocerlo, nos gustaría haber estado más tiempo.

Atravesamos Mongolia de Sur a Norte a lomos del Transmongoliano, un bicho de hierro verde-oscuro que hace la ruta Beijing-Ulaanbaatar.

DSC03082-mod

Tardamos unas 29 h en hacer el recorrido, 4 de ellas parados en la frontera chino-mongola, a altas horas de la noche, aguardando a que los funcionarios revisaran los pasaportes de todo el pasaje y a que unos operarios le cambiaran los zapatos al tren, ya que el ancho de vía es distinto (el cambio de ejes es una operación pesada y bastante espectacular: separan todos los vagones del tren, los levantan y le cambian los ejes).

Una vez dentro de Mongolia, el paisaje es al principio -en el Sur- desértico y monótono…

DSC03144-mod

… y, a medida que nos acercamos al Norte, poco a poco van apareciendo colinas, flores, árboles y montañas.

DSC03187-mod

Desde el tren se ven pequeños asentamientos humanos y, cerca de ellos, caballos, vacas, yaks, ovejas y águilas. Al final, en un valle a orillas del río Tuul, está la capital.

En invierno, Ulaanbaatar no solo es la capital del planeta con las temperaturas más bajas, sino también una de las más contaminadas, debido a los combustibles que sus habitantes queman para no morir congelados. Aunque se trata de una concentración urbana, muchas de las viviendas siguen siendo sus tradicionales tiendas nómadas (“gers” o “yurtas”), con un horno en el medio que se traga cualquier cosa que arda.

Por el contrario, en verano, Ulaanbaatar es una ciudad de casas de colores y cielos limpios (y más coches de lo recomendable). Así y todo, no pasamos mucho tiempo allí, sino que nos fuimos a las montañas del norte.

DSC03621-mod

En invierno domina el frío y la nieve, pero ahora, en agosto, el entorno resultaba delicioso. Además, todo se nos hizo muy fácil gracias a la compañía de Soyolsuren, una lingüista de la “Universidad de Mongolia de Ciencia y Tecnología” que nos hizo de guía (junto a Eli, en la foto de abajo). Pudimos conocer con detalle cómo son los gers, las vivientas tradicionales nómadas, y probar el vino que hacen con leche de caballo.

DSC03526-mod

También dormimos durante dos noches en un ger. Estas cabañas portátiles se usan desde hace unos 5000 años -casi nada- y están hechas de madera, fieltro y lienzo. Pesan unos 250 Kg y se pueden montar/desmontar en menos de una hora.

DSC03539-mod

Al contrario de lo que uno puede imaginarse de un sitio en gran medida desértico y desolado como Mongolia, sus estepas y montañas están llenas de vida. Y más ahora en verano. Paseando por los prados nos encontramos continuamente con marmotas, ardillas, escarabajos longicornes, etc.

DSC03795-mod

DSC03637-mod

DSC03346-mod

También se ven muchas águilas. Los kazajos, una de las etnias de Mongolia, utilizan el águila real (Aquila chrysaetos) para cazar precisamente marmotas y otros pequeños mamíferos.

DSC03309-mod

Antes de marcharnos del país, hicimos una visita rápida a su flamante “Museo Central de los Dinosaurios de Mongolia”, otra de las riquezas importantes de este país, además de la minería -que es la que da más dinero-. Mongolia es una meca para los buscadores de fósiles. Este es uno de los pocos sitios en donde uno se puede encontrar con relativa facilidad con restos de dinosaurios. Hasta no hace mucho, los restos eran expoliados de forma impune por cazadores de fósiles sin escrúpulos, más interesados en los miles de dólares de ganancia que en la ciencia. Afortunadamente, ahora hay algo más de control, tanto aquí como en los países que reciben los fósiles.

Uno de los casos recientes más conocidos es el de un magnífico ejemplar de Tarbosaurus bataar que trató de venderse en EEUU por más de 1 millón de dólares. El gobierno de Mongolia denunció el caso, ya que el dinosaurio había sido sacado de manera ilegal del país, y consiguió traerlo de vuelta. Hoy es la estrella del incipiente Museo Central de los Dinosaurios (de momento cuenta únicamente con una sala, en obras). Aquí está:

DSC03856-mod

La historia de este fósil es muy interesante y ha sido relatada en un estupendo artículo de The New Yorker.

 

Apunte: de viaje por Mongolia y Rusia

Aunque en este viaje no hemos podido visitar Rusia, debido a que no conseguimos el visado (ver entrada anterior), sí que tuvimos la fortuna de dar con dos agencias de viaje extraordinarias, tanto, que no puedo dejar de citarlas. Se trata de Palytra (una agencia de San Petersburgo) y Legend Tour (una agencia rusa que trabaja en Mongolia). Ambas tienen un trato personalizado fuera de lo común. En Palytra, Irina Kozlova dió decenas de vueltas para tratar de conseguirnos el visado para Rusia. Al final no pudo ser, pero nos organizó de maravilla todo el viaje en Mongolia. Allí en Mongolia, Tatiana Klimova (de Legend Tour, que trabaja con Palytra) nos acogió casi como si fuéramos amigos de toda la vida. Y lo mismo Soyolsuren Baasanjav, la profesora universitaria que nos hizo de guía. Un servicio, el de estas dos agencias, realmente impecable (y eso que hemos conocido bastantes en todo el mundo).

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

El “principio de reciprocidad” y la moral de los políticos

DSC03909-mod

La de arriba es una imagen aérea de un rincón del sureste de Rusia. Es la única manera que hemos tenido de visitar ese país, ya que las autoridades rusas no nos han concedido el visado, al aplicarnos el llamado “principio de reciprocidad”. No ha sido el único país que nos ha acogido de esa manera en lo que llevamos de viaje, ya que ese principio está implantado de manera generalizada en el planeta.

Los principios morales sólidos y humanistas no son precisamente el fuerte de la mayoría de los políticos. Para nada. Más bien todo lo contrario: los gobiernos tienden a estar en manos de débiles mentales que, para guardar su trozo de patio del colegio, aplican sin más reflexión el “ojo por ojo y diente por diente”. En eso consiste precisamente el “principio de reciprocidad”, en hacer a los que pretenden visitar tu país las mismas maldades que aplican a tus ciudadanos en otras partes.

En este viaje, cada vez que hemos tenido que acudir a un consulado para solicitar el visado de entrada en un país, nos han recibido con la actitud infantiloide de “esto es lo que nos hace tu país a nosotros, así que ¡toma!”. Esas visitas consulares han servido para que nos acordásemos de los políticos de ambos países.

En Brasil, por ejemplo, debido al cariñoso trato con que las mentes subdesarrolladas de los timoneles de España tratan a los brasileños que pretenden visitar el país, nos encontramos con que teníamos que presentar bastante más documentación de lo normal. Ojo por ojo. En las embajadas brasileñas lo dejan bien claro: “Brazil applies what is known as reciprocity principle, meaning that Brazil will require from you the same of whatever your country requires from us Brazilians”.

DSC01855-mod

Para entrar en China también nos dieron la hostia de reciprocidad, aunque en este caso de menor intensidad: aquí, los portadores de pasaportes MarcaEspaña no podemos conseguir el visado de un día para otro, sino que nos obligan a esperar al menos 4 días (en ese tiempo nuestro visado, que ya ha sido gestionado el primer día, está simplemente guardado en un cajón).

Tanto en Brasil como en China, al final, conseguimos el visado. Sin embargo en Rusia ha sido imposible, ya que en este caso la ley del Talión dicta que, en nuestra condición de “visitantes temporales turistas” solo podemos obtener el visado desde nuestro país de origen y no en las embajadas y consulados de Rusia. Lo intentamos tanto en la embajada de Beijing como en la de Ulan Bator, pero nada.

Si la deficiencia moral de los gobernantes mundiales no mejora, la próxima vez que queramos entrar en Rusia tendremos que hacer un viaje corto y salir con los deberes ya hechos de casa. Cuando comenzamos el viaje no sabíamos en qué fechas estaríamos en Rusia y qué sitios teníamos la intención de visitar -información que hay que aportar para solicitar el visado-, de manera que no hemos tenido ninguna opción.

Al menos, no somos empresarios australianos, a éstos las autoridades rusas les ponen unos deberes algo más elaborados: “Those citizens of Australia who are going to enter Russia for business or governmental purposes in addition to the required documents shall provide a detailed biography letter in Russian language”.

Al final, tuvimos que cambiar de planes (nuestra idea era recorrer Rusia en el Transiberiano durante unas dos semanas) y volar por encima de la Federación Rusa, hacer escala en Moscú…

DSC03940-mod… disfrutar de San Petersburgo únicamente a vista de pájaro…

DSC03949-mod… y venirnos para Escandinavia.

Publicado en Uncategorized | 3 comentarios

Algunas impresiones sobre China

DSC02278-modChina es un país para darle de comer aparte. El carácter de su gente no tiene absolutamente nada que ver con, por ejemplo, dos de sus vecinos, Japón y Vietnam. Al contrario que los japoneses, que -ya sabes, generalizando- son silenciosos, ordenados y elegantes; los chinos son ruidosos, desordenados, brutos y, para algunas cosas, bastante sucios. Eso sí, como cualquier niño gordito, garrulo y gruñón, debajo de esas apariencias asalvajadas, suele haber un espíritu amable, simpático y pacífico. Pero vayamos por partes. A continuación van algunos comentarios sobre varias cosas que nos han llamado la atención en estas tres semanas largas de viaje por ese gran país.

El comportamiento de la masa

DSC02981-mod

Los historiadores y sociólogos que se dedican a analizar las diferencias entre la mente occidental y la oriental -suponiendo que las haya-, suelen meter a todo el universo oriental en el mismo saco -y lo mismo con el mundo occidental- y, resumiendo, hacen la siguiente caracterización: los occidentales son “lineales, secuenciales, precisos, lógicos, verbales y deductivos”. Por su parte, los orientales son “holísticos, aleatorios, abiertos, simbólicos, intuitivos, no-verbales e inductivos”. Según estos mismos estudiosos, los chinos, que son los orientales más orientales de todos los orientales, serían elegantes, refinados y su comportamiento social sería humanístico y nada individualista. Supongo que esos historiadores y sociólogos se refieren a los tiempos de Marco Polo y todavía no han actualizado sus archivos mentales, porque la mayoría de los chinos de hoy en día -al menos la mayoría con la que nosotros nos hemos tropezado- no son así.

De su comportamiento en grupo llama la atención, por ejemplo, que no saben -o no quieren- hacer colas. Ante algún tipo de mostrador o taquilla en la que -para nosotros- es evidente que es necesario hacer cola, las masas chinas se apelotonan como si el mundo se fuera a acabar a los pocos segundos. Este comportamiento, además de ineficaz, es bastante irritante -para los turistas, porque a ellos les da igual-, ya que se te cuelan delante una y otra vez con toda naturalidad. Pero es que se saltan la cola incluso en sitios en los que a nosotros nos parece impensable. Por ejemplo, en los mostradores de facturación de los aeropuertos. Da igual cómo o en dónde te pongas, ya que siempre vas a tener 3-4 personas a tu alrededor, pasando de la cola y tratando de facturar su maleta antes de que el mundo se desintegre en los próximos tres minutos.

Este comportamiento de tirar para adelante sin pararse a considerar otras opciones que serían más rápidas y eficaces -y que mostrarían un poco de respeto hacia los demás- lo aplican en muchas otras situaciones. Otro ejemplo: en las autopistas de 2-3 carriles por banda, no utilizan el carril de la derecha para circular y los otros para adelantar, sino que cada uno va por donde quiere. Resulta bastante desesperante, ya que, a no ser que se avise repetidas veces con pitidos/luces, prácticamente nadie se aparta hacia la derecha cuando ve que viene otro vehículo más rápido. Cada uno va en el carril que quiere, a la velocidad que quiere. Lo simpático es que, como todos hacen lo mismo, no se enfadan, sino que asumen que esa manera garrula y poco eficaz de circular es la normal.

Y algo similar ocurre en las escaleras automáticas del metro: a diferencia de lo que se practica en todas las ciudades occidentales que conozco -con las personas que van paradas haciendo fila a un lado, para dejar pasar a los que quieren subir/bajar las escaleras-, en China todos se amontonan en las escaleras. Todavía no han descubierto -o no quieren descubrir- que todo es más eficaz, sencillo y considerado con los demás si se ponen a un lado.

DSC02964-mod

La otra característica que destaca del comportamiento social chino es el ruido. Son muy ruidosos. Sin importar el lugar en que se encuentren, entre ellos hablan a gritos y, cuando se trata de hacerlo a través de un teléfono móvil, los decibelios aumentan -será por falta de confianza en esa tecnología-. En medio de una calle comercial hasta podría entenderse, pero se comportan igual, por ejemplo, dentro de sus modernos trenes de alta velocidad: más que un viaje en tren, la experiencia se convierte en una feria, con padres gritando a sus hijos, gente que pone música en su cacharro electrónico a todo volumen sin importarle los de al lado, mientras otros bostezan muy sonoramente o le gritan al teléfono con todas sus ganas. Todo eso al mismo tiempo. Y así durante horas. Lo curioso, otra vez, es que entre ellos nadie se molesta, todos hacen lo mismo y asumen que los demás también van a comportarse como si fueran solos en el vagón.

En fin, al contrario de lo que he leído a los expertos en ese supuesto “carácter oriental”, en su comportamiento gregario los chinos de hoy en día son profundamente individualistas, brutos y ruidosos.

La gran potencia del futuro

Como ya sabes, desde que en 1978 Deng Xiaoping dió en este país el pistoletazo de salida a la economía de mercado -o como carajo le quieran llamar-, China se ha convertido en una de las grandes potencias económicas mundiales. Una de las razones de este éxito está también claramente relacionado con la masa: en el país hay nada menos que 1 350 000 000 habitantes. Es el más poblado del mundo.

DSC02109-mod

A diferencia de la idea que tenía de que los chinos trabajan mucho y viven mal, lo que hemos visto es que trabajan como en cualquier otra parte, duermen mucho y se les ve bastante felices. Es probable que muchos de ellos tengan jornadas laborales más largas de lo recomendable, pero se encargan bastante bien de compensarlo durmiendo en cualquier sitio y en cualquier momento.

DSC02765-mod

DSC01859-mod

Como decía, el hecho de que sean muchos es esencial para su impresionante desarrollo reciente. Mao Zedong los animaba así en 1960: “La masiva población de China es nuestra mayor riqueza. Incluso es posible, a través de la productividad, un incremento de varias veces la población actual”.

Para hacerse una idea de lo que significa una población como la de China, van algunos datos: en el año 2000 nacieron en ese país 36 millones de bebés; es decir, casi tanto como la población total de España, así, de un plumazo. Y eso que en ese momento tenían una política de “un bebé por familia”. En el año 2005 había en sus universidades nada menos que 19 millones de estudiantes. ¡19 millones de estudiantes de grado y posgrado! Con tantísima gente, basta con contratar al 0,2 % que más sobresalga para surtir a sus empresas de tecnología de mentes frescas y muy bien preparadas.

El resultado es lo que hemos visto en las tres ciudades importantes que hemos visitado (Chengdu, Xi’an y Beijing): urbes enormes, modernas y con un estilo de vida que deriva al occidental. El galopante crecimiento económico se ve por todas las esquinas: tanto por la desaparición de los barrios antiguos de las ciudades, como por la construcción de cientos de rascacielos y edificios de viviendas. Y esto sí que es triste: a las autoridades parece que les importa un pito preservar parte de su modo de vida anterior. Ya lo había hecho Mao, con su deleznable “revolución cultural”, tanto, que incluso las autoridades actuales consideran que fue un gran error. Hoy, por su parte, aplican la brutalidad a la calidad estética y humana de su modo de vida, de tal manera que están convirtiendo a las ciudades en feas y enormes concentraciones de edificios grises que serán rellenados por las nuevas masas.

DSC02999-mod

Nada de sutilezas. Por ejemplo, en Beijing están retirando los quioscos de prensa que había en las esquinas, estaciones de metro, etc. La razón es que están situados precisamente en lugares en los que estorban el flujo de gente; así que fuera. En todos los días que estuvimos en Beijing solo encontramos dos quioscos en los que vendían algún tipo de prensa -prensa únicamente china, ya que no hay turistas suficientes como para que les compense tener algo de fuera-.

La seguridad

Uno de los aspectos más agradables de viajar por China y de moverse por sus enormes ciudades es la sensación de seguridad. En Chengdu (unos 10 millones de habitantes), Xi’an (más de 5 millones) y Beijing (unos 20 millones), caminamos tanto por calles comerciales atiborradas de gente como por callejones solitarios, y en ningún momento nos sentimos inseguros (todo lo contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en cualquier ciudad grande estadounidense).

DSC02288-mod

En las calles tranquilas del centro de esas grandes ciudades, la cosa parecía tranquila per se, sin embargo en las calles principales y zonas comerciales se veía también bastante policía y soldado escopeta en mano, así en plan marcial-muñeco-de-cera-ten-cuidao-que-te-estoy-viendo.

DSC00663-mod

Un tema aparte es la plaza de Tian’anmen, que está totalmente cercada y tomada por la policía. Esa gigantesca plaza está rodeada por varios anillos de vallas, y a ella solo se puede acceder a través de varios puestos de seguridad, con policías, militares, escáneres, cacheos y toda la parafernalia.

El metro de Beijing está también sellado, de manera que para entrar hay que pasar siempre por un control policial con escáner y cacheos. El resultado es que, en un día normal de paseo por Beijing, uno no se salva de que lo cacheen dos o tres veces.

Caballos de batalla

Leyendo la prensa diaria y los semanales chinos que tienen traducidos al inglés, destacan tres temas recurrentes, tres caballos de batalla de la política china actual que aparecían una y otra vez, prácticamente todos los días. Muy brevemente, y por orden de la importancia que le daban, son estos:

- el creciente militarismo japonés. El tema que más preocupa actualmente a políticos y pensadores chinos es el giro que ha dado Japón y su gobierno conservador hacia el rearme. Los japoneses dicen que China se ha convertido en un peligro, y los chinos replican que de eso nada, que ellos solo quieren vivir en armonía con sus vecinos.

DSC02260-mod

- la desconfianza y envidia de EEUU. Como si no tuvieran suficiente con los japoneses, los yanquis están también tomando posiciones tanto tácticas como económicas para contrarrestrar el creciente dominio chino. El gobierno chino responde a EEUU que se deje de tonterías, que si hay algún país matón y peligroso es precisamente EEUU.

- la situación del Tibet. La llamada Región Autónoma del Tibet es desde hace tiempo un importante problema político para el gobierno chino. No tanto un problema social: la administración china no se cansa de pregonar cómo ha mejorado la situación tanto social como económica del Tibet, pasando de un mísero sistema feudal a su importante crecimiento actual. No opinan lo mismo los budistas y su gobierno en el exilio. A estos últimos, por lo menos, siempre les queda la reencarnación.

La guarrería

Y dejo para el final algo que es realmente desagradable y que no hemos visto en ningún otro lugar del mundo: los escupitajos. No entiendo la razón, no sé si su sistema gastrointestinal padece algún problema de secreciones, no lo creo, pero los chinos, ellos y ellas, escupen de manera sonora y repugnante continuamente. Por alguna razón insondable, esta gente siente cada poco tiempo el deseo irrefrenable de lanzar un escupitajo, gestado con cariño previamente en sus adentros, de la manera más sonora. Es casi tan común como respirar, de manera que no es posible caminar durante varios minutos por una calle china llena de gente sin escuchar/ver/esquivar una de esas guturales y jugosas secreciones. Está tan asumido socialmente que lo hacen en cualquier parte; no se apartan hacia un lado de la calle o, si están dentro de un edificio salen afuera. No.

Son también muy sonoros sus estornudos. Parece que les encanta hacerlo, lo cual no estaría mal si pusieran una mano o algo delante. Pero no, estornudan con fuerza y alegría hacia adelante, independientemente de que haya gente o no. Si te toca, te toca, y todos tan contentos y contagiados.

Por lo demás, y desde el punto de vista de un occidental, son también muy sucios en los lavabos (la mayoría de las veces tuvimos que renunciar a usarlos por lo desagradable que nos resultaba, y eso que nosotros somos gente de monte), y también en la mesa. Con esto último me refiero a los sitios en los que comen: lo normal es que lo dejen todo hecho un cirio. En los restaurantes, incluso en los más finos, los comensales abandonan la mesa como si aquello fuera un campo de batalla, con servilletas y resto de comida tirados por cualquier parte. Y cuando no se trata de un restaurante, sino un sitio público cualquiera,  la cosa es peor.

DSC02990-mod

El asunto, y vuelvo a lo mismo de antes, es que ellos lo hacen con toda naturalidad, y el personal de los restaurantes recoge los restos tranquilamente, sin enojarse, como si esa fuera la manera natural de dejar las cosas.

Orientales a su manera

Todos estos comportamientos que comento, que tanto nos llaman la atención, forman parte de un carácter y una manera de ver las cosas bastante distinta a la que tenemos los visitantes occidentales. Me resulta difícil discernir el peso que en todo esto puede tener tanto la tradición como la educación.

No hemos visto ese supuesto espíritu inductivo y global de los orientales -opuesto al deductivo e individualista de los occidentales- del que hablan historiadores y sociólogos. Esa mente puede existir, quizás, en otras partes del mundo oriental, pero no en la moderna China. Lo que sí parece claro es que, sea como fuere, en China tienen una forma de ver las cosas bastante distinta de la nuestra. A nosotros muchas de esas cosas nos llaman la atención; a ellos, por su parte, se les ve felices.

Publicado en Uncategorized | 5 comentarios